miércoles, 7 de julio de 2010

Singapore una maravilla


Singapore una Maravilla


Como empezar este, mi primer relato; quisiera poder ponerle mil adjetivos a Singapore, sin embargo no podría, no tendría las palabras para describir los colores, los aromas, la gente, las calles...

En cambio prefiero contarles mis experiencias por acá. Llegué un día a la noche, confiado en la guía Lonely Planet empecé a llamar a los mil hoteles baratos que había. Ningún teléfono era correcto.

El aeropuerto es un mundo de alfombras, carteles, indicaciones, empecé a caer en cuenta de lo lejos que estaba cuando después de leer el mismo cartel en 10 distintos idiomas el español ni figuraba. Creo que si agregaban 10 idiomas mas, tampoco entraría en la lista.

Ágil, muy rápido, los viajeros del mundo son arriados por precisas indicaciones que dejan pocas dudas. Mi equipaje en la cinta número 27 y no era la última que había.

Creí que el calor tropical era puro cuento hasta que baje a tomar el ómnibus local hacia el centro. Una cachetada de calor y humedad me hizo caer en la cuenta que el trópico esta a algunos metros de aquí.

Cagué dije, “¿y ahora que bondi tomo??”.
Los carteles indicaban todo y tome el 36 nomás. Mis miedos respecto a la seguridad y la calidad del transporte se espantaron cuando subí al "rodado". Me peino un aire acondicionado fascinante, unas monedas (0.70 US) y arriba. Me puse cerca del tele para ver la novela de las 8 de la noche subtitulada en Chino. Pensé: “Con razón en Argentina los bondi no tienen tele, porque para dramas mejor le preguntas a la gente”.
Se podía sintonizar una FM para escuchar los llantos de las Ponjas que actuaban en una novela muy cuidada en la producción. Se ve que la transmisión era digital ya que cada tanto la tele se pixelaba.
El camino a la ciudad empezó a describir lo que es este país. Impecable; cada cantero, cada flor y maceta en su lugar. Combinaciones sencillas pero efectivas adornaban cada metro de esa media hora de rápido camino al centro. Autopista doble mano, carriles de sobra.
El ómnibus tal cual como en Argentina ¿? tenía un folleto que promocionaba sus servicios con cuidada gráfica y muy valiosa información.

En el centro y enmochilado de a dos piezas, me enrede justamente buscando otra pieza (donde dormir)!.
Me metí en unos laberintos dignos de película. Las caras se me agigantaban en cada esquina, me atropellaban los amarillos, los rostros color té, los turbantes, los tercer ojo, colores vivos en la ropa; comercio, mucho comercio.
La gente indiferente a mi paso, era uno mas de los 23 millones de turistas que circulan por año por esta ciudad.En esas horas estuve en Little India, un pedazo de India clavado en esta isla. Pequeños comercios que venden desde jabón en polvo hasta maquinas industriales llenan unas 15 o 20 manzanas de confusión, vértigo, intercambio. Si uno se detiene a observar la multitud de movimiento, y las caras raras, y las compras, y las ventas te sorprenden de tal manera que la percepción se detiene para dar lugar a la confusión.

Los gritos inentendibles, rostros agudos profundos color té, desde el livianito "La Virginia" hasta los mas pesaditos tipo “Green Hills importado en hebras", un degrade de raros tonos tipo té dejan al frente los ojos que parecen moverse al ritmo del comercio. Dentro de ese gran quilombo nada conseguí, pase por la little Bangladesh, donde las cosas eran mas pesaditas, si no me hubieran dicho que era seguro, hubiera sacado una bazooka a lo Rambo para defenderme de esas caruchas. Temible.
Sin embargo, entre y salí como uno mas, nadie te da bola.

Encontré un Hostel en el centro por 10 dólares singapurenses, algo así como 6 mangos nuestros. En pieza compartida por 6. Es nuevo, impecable, la verdad que más no puedo pedir, el aire acondicionado te mata a la noche si no te pones una liviana bolsa de dormir.
Holandeses, alemanes, ingleses (mas que todos), compartieron algunas lindas charlas en estos días.
La primera mañana luego de un buen descanso salí a correr. A las 7 de la mañana el calor te recuerda donde estas, unos 25 grados acompañan el tac tac tac tac de mis chuecas empezando la sesión de entrenamiento.
Casi nadie en la calle, en la esquina me desayune con un templo chino fantástico de 6 pisos, con esos techos tipo alpargata arriba “eltecho”, con las puntitas dobladas.

La zona es céntrica y cada metro esta adornado por monumentales nuevos edificios de vidrio.

Las torres gigantes de formas geométricas espartanas no tienen ningún detalle mas que la precisión de sus líneas. Parecieran enormes alas que se descuelgan desde el cielo, de trazo certero y estudiado.Impresionante. Parecen cortar el viento y hasta el calor, ya que pasando enfrente de ellos, una bocanada de aire frío te refresca el chivo y las ideas.
Tac tac tac tac tac y sigue la marcha me voy alejando del centro, mas que las piernas me duele el cuello que se quiebra hacia el cielo para poder comprender las enormes torres. “Cagué” dije en voz alta mientras un viejo chino volvía baleado de algún "saque". Un largo pasillo entablonado de unos 80 metros sustituía a la vereda. Si es como en Argentina digo, el primer tablón me pega en la nuca, el segundo en la rodilla y el tercero un harakiri con bulón oxidado al centro del pecho. Impecables los escalones, los tablones eran un suave resorte que me animaban a seguir. Esta debe ser la única dije, suerte de principiante. En cada cuadra hay una obra y cada pasadizo entablonado era tan impecable como el anterior.

En la esquinita me toco la luz de cruce, venía un taxi doblando, quise dejarlo pasar para hacerle la tocadita de baúl pasando justo atrás de él. El tipo me miraba con ojos de pasa'. Yo lo miraba con ojos de pasa vo’. “No, pasa vo’" me dijo en dialecto Hindú el guaso mientras me seguía mirando. Me convenció y pase yo.

Digo :que tipo amable, el indio me dejó pasar. Dos esquinas mas allá un bondi!. Pasa vo’ le dije en cordobés, no, pasa vo’, replicaba en chino, dale, pasa vo' le dije, ya en la otra esquina me dejo pasar el indio del taxi. No, mejor pasa vo’ sentencio el chino y pase yo nomás.
En cada esquina de Singapore (y cruce unas ochocientas mil) se repitió lo mismo. Se llama... se llama... respeto por lo establecido. Si llegas a cruzar y no te corresponde el “pasa vo’", pasa a ser aguantate el peso y te tiran los bondi con tele encima!.Tac tac tac tac tac tac y creo que se me están nublando los ojos.
Que son esas letras, los negocios ahora ya no sé que venderían!!!!! Un millón de jeroglíficos sobre fondo rojo me recordaban que estaba en Chinatown, el barrio chino. Cositas de papel colgando, carteles, dragones, letras, todo un mundo chino dentro de Singapore.

Callecitas dobladas en complicados laberintos, y todo seguía rojo y chino. Me imaginaba un chino saliendo de un recoveco y torturándome con una varita de mimbre por la uña del meñique. En cambio, cada chino que miraba me devolvía una sonrisa rara, no sonríen sino que parecen que sonrieran. De pasos firmes, algunos chinos que parecían dueños de locales abrían lentamente las persianas rojas, claro.

Otras tantas manzanas de chinos...... así como me engulleron, también me soltaron y seguí tac tac tac, recorriendo este universo que es Singapore.Por la tarde empecé mis largas sesiones de Shopping por Singapore, sin un destino o dato fijo fui en busca de ellos. Sin saber que eran quichicientos, empecé a entrar para ver si encontraba algo. Si como no, algo y todo, la ley de Fernando de las compras dice “Encontraras todo SALVO lo que ‘andai’ buscando”.“Todo es tirado, MENOS lo que vos querés comprar”.“Lo que buscas aparece en el momento en el que NO lo buscas; y cuando crees que lo necesitas, se PERDIO en el laberinto de los datos”.“Todo queda ahí nomás, AUNQUE lo que vos buscas esta en la otra punta del mundo”. Todos estos aforismos propios sobre las compras se dieron. Los miles de maravillosos shoppings de Singapore, vestidos de Armani, Cartier, Polo, Lacoste, Sony, Panasonic, y los mas 'grasa' con Calvin, Levis y todas esas marcuchas popularonas nomás.
Impresionante! Cartier y las marcas más famosas de joyas tienen locales de a dos pisos en los Shoppings. Sutiles, frágiles, las Ponjas de pollerita y blusita salen con las diminutas bolsas de 10.000 dólares.  Yo solo vi una vez a uno saliendo de una Joyería en Argentina (tenía pistola y capucha).

Los shoppings y locales se multiplican hasta perder singularidad, ya no sabes ni en que shopping, ni que local, ni nada; la avalancha de nivel aplasta mi capacidad para recordar cual era cual. Sería incapaz de mencionar el mejor shopping, cada uno es impresionante en sí mismo.No son como los de Argentina, en medio de los locales te encontrás a Huan Hen Ho Corp., una oficina de la madre de alguna de las corporaciones internacionales de Singapore. Los pasillos se quiebran y no son tan anchos como los de nuestros shoppings. En uno encontré una lavandería en el 3º piso!, muy práctico para ir con el canasto de la ropa del "fulbo".
En las calles del centro la gente muy bien arreglada y de buen gusto contrastaba con un Argentino con 'ior" y remera de River.A las 9, bocanadas de gente de oficina son vomitadas del subte, de los bondi con tele y de cuanto hueco se encuentre. Como torrentes entran en los gigantescos edificios.
Poca gente durante el día comprando; dije, ¿de qué viven todos estos?. A las 18:30, millares de endemoniados compradores me respondieron con toneladas de bolsas y paquetes y carros.
Todo se compra, todo se compra, todo se vende.Nuevamente Impresionante.

Los dejo, en otro momento les cuento mi experiencia sobre la vida cotidiana de los Singapurenes.

Abrazos a todos.
Fernando.





Fernando Desde Mersing , costa este de Malasia !! (04/10/2001)



Queridos Amigos:



No sé como graficar la sensación. Maravilloso, espectacular, gratificante, novedoso, impresionante.
Luego de 4 días de duro pedaleo y muchas nuevas sensaciones, he encontrado un lugar con Internet.
En realidad los otros días he estado tan cansado que no salía a la noche y a la mañana me preparaba para el pedaleo del día.

Mi cuerpo responde de maravilla, la bici y el equipo todo bien. No esperaba semejante performance de mí mismo. Mi bicicleta tiene ahora 410 km.!

Todos ellos con carga, impresionante. En los últimos tres días he podido hacer mas de 100 km. en 6 horas incluido el descanso, nunca lo espere. Tengo que mejorar los horarios ya que me toma mucho tiempo a la mañana comer, conocer y preparar todo.

Normalmente estoy saliendo a las 13 o 14 y llego a destino a las 19 o 19:30. No me he quedado en los anteriores lugares, una playa fantástica llamada Desaru y una pequeña ciudad llamada Kotta Tingi, ya que no había movimiento turístico y esto suponía estar muy solo.
La gente de por acá es híper amable y en el cortito tiempo que he estado ya me regalaron cosas (un porta botella para la bici), la cantidad de bocinazos y saludos de buena onda son interminables.

La estoy pasando bombón. Mersing es una playa con movimiento internacional, enfrente hay una isla muy famosa donde siempre hay gente, mañana veré que hago pero parecen buenos lugares para quedarse y recuperar fuerzas.

Hoy salí desde Kota Tingi a las 12:30 rumbo a esta playa, me equivoqué de camino y estaba a mitad de ruta de unas cataratas muy lindas con turismo local de Malasia. Decidí conocerlas, estuve una media hora; no había alojamiento barato que no sea con carpa. Para que se den una idea lo barato que es acá, lo que digo "caro " es que una pieza en un resort sale 25 $ nuestros. Eso no es caro, pero mi presupuesto diario es de 10 $ por lo que para mi resulta imposible.

Luego de hacer 30 km. estaba de nuevo en Kotta Tingi, salí a las 14 hs. para acá. Las subidas y bajadas son interminables, infinitas, seguidas, inacabables.

El camino en perfectas condiciones ayuda un poco, me agarro 2 horas de llovizna que me hizo sopa y me refresco la pedaleada a la vez.
Cuando hay nubes hay unos 25º C, cuando hay sol en torno a los 30º C. Esto no es problema ya que pedaleando generas el propio vientito y no se sufre el calor. Se siente recién cuando paras o en las interminables subidas.
La comida un placer y medio; pollo, chancho, arroz, fideos, todo picante como lo pido yo; hace cuenta como que salís eyectado al pedaleo. Me llevo unas vianditas livianitas para el medio del pedaleo (cuarto kilo de chancho picante con unos pepinos y un litro de Pepsi).
Estoy escribiendo las crónicas de estos días, les mando este mensajito para tranquilizarlos, todo va espectacular. Me estoy cuidando muy bien, estoy tranquilo y con muchísimas fuerzas!!!!!!!.

Los quiero mucho.
Un abrazo.
Fernando.

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